jueves, 1 de julio de 2010

Sea


Apilados a ambos lados de la senda quedan los cadáveres de las inquietudes que no sobrevivieron a las reglas. Algunas fueron abandonadas por las razones de otros, otras al detenerse en la realidad sombría, murieron de fría pena;la mitad fueron vencidas por el miedo,inhabilitando nuestros sistemas.

Confluimos zombis, exiliados, camuflados, combatientes, heridos de guerra, habitantes de cavernas, bandadas de peces y pájaros, psiquis en las profundidades del océano o en las densidades del aire...buscadores de respuestas.

Esa descomunal maraña de “ruido entre las orejas” a veces, es un exceso de maleza, en mi linda enredadera, nutrida por la raíz soterrada bajo tierra, cegada por el sol que oculta mis zonas negras.

Respiro a ojos cerrados, hago el silencio, la luz y dejo que sea.